Entrevista a Joaquín Marí, facilitador de conflictos, por Joaquín Marí

Gran parte de mi vida profesional ha consistido en entrevistar; la ilusión de que alguien me entrevistara siempre la he tenido. Como no ha sucedido, y tampoco he requerido los servicios de un/a entrevistador profesional, ¡me la he hecho a mí mismo!

 

¿No eres un poco mayor para lanzar este servicio?

A mis 40 o 50 hubiera sufrido el síndrome del impostor, porque esto no va de utilizar una técnica, esto va de experiencia y sabiduría, y también de recursos metodológicos. Al fin y al cabo, llevo mucho tiempo haciéndolo sin tener publicado este servicio

 

¿Qué hace un Facilitador de conflictos?

Observar si alguna de las partes está muy “caliente emocionalmente” o muy fría…Crear un contexto donde puedan expresar cómo se sienten, escucharse mutuamente y sobre todo, ayudarles a que ¡conecten!, asegurando el respeto hasta que pueda fluir un diálogo con razonamientos, sin reproches.

 

¿Qué aporta la Resolución de Conflictos en una Organización?

Ahorro de costes fundamentalmente: bien de un despido, bien de una baja no deseada, bien de disfuncionalidad en las actividades de dos equipos, en un proyecto, o también en los “costes” de escisión o venta compulsiva de una empresa, o en la frustración de un proyecto de expansión, etc.

En otro orden, evita heridas profundas en las relaciones, sobre todo entre propietarios con vínculo familiar…

En su resultado más constructivo: restaura las relaciones y proporciona aprendizaje y recursos a las partes para afrontar los conflictos que surjan en el futuro.

 

¿Dónde has aprendido a hacerlo?

Tengo un bagaje de experiencia profesional y de formación extenso. También he reflexionado mucho y aprendido de mis conflictos personales, profesionales y familiares. Mi formación y experiencia como consultor y como mentor-coach creo que son clave para poder aportar utilidad y valor.

 

Qué se necesita para ser Facilitador de Conflictos

Cuando alguien habla de algo está hablando de sí mismo… decía Sócrates.

Cuando era pequeño, en mi pueblo, en el casino, ante las trifulcas entre vecinos o entre familias, problemas con los lindes de parcelas o de impagos… se acudía a un par de vecinos que tenían ascendente, autoridad personal. Ya de mayor comprendí que se trataba de personas sensatas, serenas, discretas y serviciales. Supongo que un facilitador del S. XXI sigue necesitando estos rasgos.

 

¿Qué destacarías de tu experiencia facilitando conflictos?

Uff, que no es un trabajo fácil, si bien puede ser rápido. Depende de la carga emocional.

Por ejemplo, en varios conflictos la carga emocional de una de las partes era muy alta –agravio, reproche, ira, rencor- y al expresarse, su herida se reabría. Entonces se necesita paciencia, porque llegar a un razonamiento sereno cuesta más tiempo, y en estos casos me ha requerido un trabajo específico con esa parte.

A veces, la herida es tan profunda que bloquea el diálogo, entonces expongo la situación: si se trata de dos directivos, a la dirección de la empresa; y si son propietarios de la empresa, lo derivo a sus mediadores-abogados. A veces propongo a cada parte unos ejercicios de reflexión; cuando los reúno, en poco tiempo llegan a un acuerdo.

En resumen, al igual que los problemas, abordar el conflicto cuando es pequeño es clave. El auto liderazgo y la comunicación son los recursos de mantenimiento predictivo y preventivo claves.

 

Qué mensaje quieres enviar a tus clientes

Que un conflicto es casi inevitable, y que con mi ayuda, podemos lograr que sea un proceso constructivo y una oportunidad para mejorar relaciones, aclarar roles y que todo sea mejor después de su resolución. En las organizaciones, abordar el conflicto es una buena inversión, ¡evitarlo no!

 

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