The Equalizer. El autoliderazgo

23 mayo, 2024 - VALENCIA

Las pelis de vengadores-justicieros suelen ser simples en su guion y en su producción, si bien destaco The Equalizer en sus 3 ediciones: Denzel Washington es creíble desde el primer plano interpretando al justiciero Robert McCall, un personaje culto, sencillo y discreto. Vive en soledad y nostalgia la pérdida de su esposa y oculta su pasado de agente de operaciones especiales. Observa en sus rutinas a la gente y cuando ve una persona maltratada o en riesgo, se activan sus códigos internos de empatía, consciencia moral y alto sentido de la justicia.

The Equalizer es un gran moralista. Tiene un propósito de excelencia moral en su vida, como los estoicos: sabiduría, coraje, justicia y disciplina. Observándole parece encarnar el principio de: Imperare sibi máximum imperium est Seneca  (¡Dominarse a sí mismo es el máximo dominio!).

Ahora bien, como ser humano observo que no es perfecto ni infalible. Cuando pone su cronómetro en marcha para aplicar su «justicia» con los injustos, su violencia es total y su empatía ninguna.

La polaridad entre violencia y compasión no la tiene resuelta, y su expertise en el uso de la violencia para ajusticiar a los «malos» es como la parte malsana del Eneatipo 1 del Eneagrama 1.

Es una peli de ficción, sí, si bien puede detonar las creencias irracionales de que «el que la hace la paga», o que la violencia es el gran y último remedio a los males de este mundo. Ojo por ojo y el mundo acabará ciego…

La realidad es compleja, la violencia es pura simpleza y estupidez. Recordemos que los humanos seguimos existiendo como especie gracias a que hemos aplicado más veces el diálogo y el respeto que la violencia.

¡Diálogo y serenidad para todos!

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