Dicen que entre la madurez y la vejez se encuentra la categoría de los seniors, si bien los romanos distinguían entre los seniors, de 46 a 50 años de edad, y el senex, de 60 a 79 años de edad. Por tanto, soy un senex.
Para expresarme sencillo y claro, diré que sin un pensamiento crítico sólidamente interiorizado, consciente y activado, las personas que habitan puestos de liderazgo en las organizaciones están en riesgo y ponen en riesgo a los demás.
El pensamiento crítico es un escudo para los pensamientos, emociones y decisiones negativas. La curiosidad y la duda, nos potencia el pensamiento crítico. Cultivar la reflexión, el escepticismo, la búsqueda de datos y hechos frente a opiniones, compulsiones y creencias ilógicas también.
En mis programas y sesiones de desarrollo del liderazgo cultivar el pensamiento crítico equivale al potenciar el autocontrol, aspecto clave para el autoliderazgo.
Decía Sócrates que para no sentirnos mal es necesario aprender a pensar bien; tan es así que decía que el mal es consecuencia de la ignorancia. Por eso se revela necesario activar el pensamiento crítico antes de actuar.
Para Kant el pensamiento crítico equivalía al imperativo categórico.
Para Ortega y Gasset, su aforismo Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo alude a atender e integrar tanto al contexto como a las circunstancias en nuestro pensamiento.
El pensamiento crítico no es solo racionalidad, de hecho para la toma de decisiones, una vez cumplido el trabajo racional, necesitamos incorporar la parte emocional.
En resumen, aunque nos cuesta aplicarlo de forma disciplinada, es necesario cultivar el buen hábito de pensar y ponderar antes de hablar, elegir, decidir o hacer.
Pero… hay muchos directivos cargados con mochilas de respuestas aprendidas o encontradas que, al no revisarlas o actualizarlas, producen acciones simples para afrontar problemas complejos.
Por eso, las preguntas son al liderazgo como la luz para la oscuridad o el agua para las plantas. Sin hacernos preguntas, sin analizar hechos, contextos y circunstancias, sin compartir perspectivas o puntos de vista con nuestro equipo, el fallo, el arrepentimiento o el dolor están al caer.
Por esto, el culto a la acción frente a la reflexión, la tendencia al ¡date prisa!, a la prioridad de lo inmediato, ¡mata al pensamiento crítico!.
Como senex, veo al pensamiento crítico en gran peligro en la actualidad, si ya en la educación, en la política, o en las relaciones sociales es alarmante, un bajo nivel de pensamiento crítico en las organizaciones es un lujo que no nos podemos permitir. ¡Ojalá en los MBA aumentara el contenido de filosofía en proporción al de la IA!
El foco en la emocionalidad, en la búsqueda de sensaciones en las reuniones, en los eventos, en las redes sociales y en las relaciones interpersonales, está matando a la autenticidad y el pensamiento crítico. Por ejemplo, en las organizaciones, la “inteligencia colectiva” aparece después del error, por tanto es necesario que el pensamiento crítico para minimizarlos o evitarlos.
La intuición, de la que nos sentimos tan satisfechos, con el pensamiento crítico crece, sin él ¡un bluff!, De esto ya hable, preocupado, en una entrada del blog en 2021.
Saludos, y ¡pensamiento crítico para todos!